| Pureza de Superficie |
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Las perlas, por tratarse del producto de un organismo marino vivo, pueden poseer pequeños defectos naturales que no deben de ser causa de desprecio, tal como sucede en el caso de los productos de piel que presentan marcas y cicatrices propias a la vida del animal. De hecho, la presencia de estos defectos sirve para ayudar a diferenciar entre las perlas falsas o artificiales (que no tienen defectos) y las de origen natural. Las perlas totalmente libres de imperfecciones son raras, por lo que llegan a alcanzar un muy alto valor. Una buena perla puede poseer defectos de superficie sin que ello cause demérito a su belleza. Las perlas que carecen totalmente de defectos y que además poseen alto lustre y sobretonos son consideradas auténticas Gemas y representan menos del 1% de la cosecha de perlas (Mabes calidad "AAA" y "U", Perlas de Calidad "G" y "G+").
Los defectos de superficie son la presencia de cualquier tipo de hoyuelo, mancha, raspón o punto, que causan demérito a la belleza -y en consecuencia- que el valor de la perla disminuya. Sin embargo, una gran cantidad de estos defectos puede llegar a ser indeseable. Cuando esto sucede lo mejor es no utilizar estas perlas y deberán ser desechadas. En Perlas del Mar de Cortez, nuestro compromiso de Calidad es con nuestra perla y con nuestros Clientes: nosotros solamente comercializamos perlas de excelente calidad. Solamente el 20% de las perlas cosechadas alcanzan nuestros estándares de calidad y por ello podemos Garantizar nuestra Perla de por Vida. Una perla rota, "pelada" o rajada no tiene un defecto de superficie: está destruida y por ello no tiene valor alguno.
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