| La Perla en México |
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Por un tiempo -hasta el desarrollo de grandes centros mineros- las "Perlas del Nuevo Mundo" se convirtieron en el más valioso producto de exportación de México (Nueva España), ya que incluso -en un cargamento- el valor de las perlas (tal vez un pequeño cofre) llegaba a tener un valor mayor al combinado de la plata, oro y especies que eran embarcados a España. Por esta razón, las tierras americanas fueron llamadas "Tierras de las Perlas" por los Europeos. En ese momento, México fue el más importante productor de perlas del mundo. En Europa a la perla mexicana se le llegó a conocer con la frase de "Reina entre las Gemas: Gema de las Reinas", ya que era común que los grandes personajes de la nobleza europea tuvieran al menos una de estas grandes perlas mexicanas. Personajes famosos que se adornaron con estas perlas: la Reina Elizabeth I de Inglaterra, Catalina la Grande de Rusia, María Antonieta y la Princesa Eugenié de Francia (esposas de Napoleón Bonaparte y Napoleón III, respectivamente).
Gracias a la economía que movilizaron las perlas del Golfo de California, surgieron pueblos en lugares donde -aparentemente- no había un mayor incentivo, y tal sería el caso de al menos dos capitales del noroeste mexicano: La Paz, Baja California Sur, y Hermosillo, Sonora. Sin embargo, son pocas las personas que tienen conocimiento de estos hechos. La Perla del Mar de Cortez tiene un gran legado, debido al tremendo impacto económico y cultural causado por las pesquerías de perlas, y sin el cual nuestro mundo sería totalmente diferente el día de hoy. Para el siglo XVIII, la ciudad de La Paz, Baja California Sur, se convirtió en el centro mundial de producción de la "perla negra", las cuales eran exportadas al resto del mundo a través de las ciudades de Guaymas, Sonora, (con destino final a Estados Unidos y Europa) y Guadalajara, Jalisco (llamada "la Perla de Occidente" debido a esto y con destino final a Cd. de México).
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